El argumento de un texto narrativo (Actividad de lectura)
La primera actividad que vamos a hacer a partir de la lectura de "La historia de tu vida" de Ted Chiang es trabajar sobre su argumento. Y en ese sentido, es importante que puedan diferenciar el argumento de una narración (cuento o novela) con un texto argumentativo (que vimos en el cuatrimestre pasado). Es importante que descubras que existen fuertes diferencias, más allá de que tienen nombres comunes. Accedé a esta entrada para leer el contenido de la explicación.
El argumento de un texto narrativo (cuento o novela)
El argumento de un cuento o una novela es el conjunto de acciones que realizan los personajes en el desarrollo de la historia, dispuestas en orden cronológico (había una vez un señor que hizo esto, y luego aquello, y después esto otro, y al final pasó esto), y sin relaciones causales. Por ejemplo: Dos hermanos son abandonados en el bosque por sus padres. Se pierden, encuentran una casita de chocolate y se quedan a vivir con su dueña, una anciana que resulta ser una bruja que encierra al niño y lo engorda para comérselo, mientras la niña tiene que hacer tareas de la casa. Pero los niños logran engañar a la bruja, y consiguen huir y encontrar el camino para reunirse con el padre. (“Hansel y Gretel” de los Hermanos Grimm)
En resumen: en argumento es una historia explicada con una relación de causa efecto. Es decir: pasa algo que rompe con una situación establecida, y como ha pasado eso, después pasa otra cosa, que a su vez provoca que pase algo nuevo hasta el momento en el que queda resuelta la situación de ruptura que se planteó al inicio.
En un argumento los eventos están enlazados por la causalidad. Unos son la causa de los otros. Tenemos causa y efecto. Origen y consecuencia.
Todos los argumentos de una novela tienen en común:
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El conflicto.
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Un personaje enfrentándose al conflicto.
Decíamos que el argumento es una historia explicada con una relación de causa efecto. Y una historia no lo es si no hay un conflicto, que es la ruptura de un orden establecido previamente a la historia: una historia es la explicación de cómo un personaje se enfrenta a un conflicto. La incógnita es si lo supera o no.
En la novela no pasan cosas por casualidad sino por causalidad. El argumento necesita una causalidad, una concatenación de eventos que se producen unos a consecuencia de otros. Pero no son los eventos en sí mismos los que consiguen que todo esté relacionado sino la fuerza que produce esos acontecimientos. Todo evento de una novela ocurre a consecuencia de un evento anterior. Y es la causa de otro evento posterior.
Y para que el argumento avance, para que se encamine hacia el final, sin detenerse o dar rodeos, es necesario que haya una fuerza de tracción, una fuerza motriz que arrastre ese argumento. La fuerza motriz es algo o alguien que se encarga de que no dejen de ocurrir cosas.
La fuerza de tracción de un argumento puede ser uno de los dos elementos indispensables: el personaje o el conflicto. Sin esa fuerza de tracción no pasarían cosas en las novelas.
Un argumento movido por un personaje responde a una necesidad del personaje. Sin esa necesidad no tiene conflicto. Mientras el personaje quiera algo y no lo consiga, seguirá habiendo conflicto. Aunque no pueda conseguirlo, en el momento en el que deja de luchar por conseguirlo deja de existir su conflicto. El conflicto solo existe porque el personaje quiere conseguir algo que no está en su mano.
Este tipo de argumentos necesitan de un personaje con una clara motivación y un objetivo concreto. Por supuesto, también necesitan rivales a la altura y obstáculos para el personaje, pero el personaje es necesario para crear el conflicto.
En el lado contrario tenemos los argumentos cuya fuerza de tracción es el propio conflicto. En estos casos el conflicto existe independientemente del personaje. No es el personaje el que crea el conflicto con su necesidad sino que el personaje se ve envuelto en ese conflicto y su lucha es por librarse de él. Si el personaje se rinde, el conflicto le arrasa.